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¿Qué edad tienes o crees tener? y Sexohoróscopos del 18 al 24 de enero de 2016

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Por: EL CAPITÁN LUJURIA

¿Que la edad es sólo un estado de animo? ¡Sí chucha! Nada más checa tu adormecido pizarrín, casi oculto por tu barriga flácida y bamboleante, el pelo blanco que sale de tus orejas, narices y sobacos; así como la bola de billar que tienes como cabeza. ¿Aún te sientes de 20? No te preocupes, convertirse en carcacha (envejecer) es de lo más normal. Aunque no lo creas, todos –hombres y mujeres- terminaremos arrugados como un acordeón. Salvo que te inyectes costosísimas células de pato en un spa de Suiza, te hagas cirugía plástica o cuelgues “los tenis” aun siendo joven. Y esto último no resuelve tu bronca, ¿o sí?

Averigua en qué lugar de la curva de la vida andas. A lo mejor tu dolor de espalda o tu disfunción eréctil es sólo psicológica.

De 20 a 30 años

Sientes que tienes toda una vida por delante. Que la universidad es eterna, que tu futuro es claro, que serás millonario algún día. Sueñas con retirarte y aún no empiezas a trabajar. Te la meneas mutuamente con tu mejor amigo. Tus sesiones masturbatorias son épicas. Te embriagas como cosaco. Como hombre, le huyes a cualquier relación seria, juegas con los sentimientos de tus chavas, a quienes te bombeas salvajemente y luego desechas como basura; te crees invencible, que sabes más que los demás, incluidos tus padres. Crees que nunca tendrás que pagar por las cosas que haces. Que la vida siempre te sonreirá. Aprovecha mientras dure.

Miedos 

Le tienes terror a la eyaculación precoz, a pasar un control antidoping, al alcoholímetro, a la policía. No quieres oler a marica. A tu noviecita santa cada vez que menciona la palabra matrimonio o te dice: “no me ha ‘bajado’”.

Mujeres

Te gustan tooodas y cada una de ellas. Carcachas, púberes, gordas, flacas, caballonas, bigotonas, feas, bonitas, etcétera, etcétera. De tocho morocho.

Drogas

El sexo, el alcohol (incluido el aguarrás), las pastillas, el celular, tu tablet, el Internet, tu tarjeta de crédito, el Viagra, la comida chatarra, la coca-cola, el cigarrillo.

Señales

Te echan de la casa por güevales, tienes que trabajar, las vacaciones sólo duran una semana, detectas que tienes unas entradas y no propiamente económicas, sino en tu frente. Como si fuera poco, te asalta una calvicie prematura y terminas casándote por haber dejado, finalmente, embarazada a tu noviecita santa. Te masturbas 18 veces al día. Fumas como chacuaco.

De 30 a 40 años.

Subes al tercer piso y eso te pone nervioso. A los 33, te pega el síndrome de la edad de Cristo y lamentas no haber hecho todavía tu obra maestra. Asumes que no eres un chavalón. Sin embargo, aún te crees un joven y apuesto Juan Camaney (¡tu-ru-ru!) a pesar del poco pelo que te queda y del color cenizo de tu cabello.  Empiezas a echar barriga de pulquero y cada vez te duele más la espalda. Tu estado físico se deteriora notoriamente. Ya se te para menos. Si no estás casado ya empiezas a sentir que se te va el tren. Tu imagen de soltero cotizado cambia a la de solterón empedernido.

Miedos 

Tu primera cana, tus primeras almorranas, que la tarjeta de crédito no pase en un restaurante, que te echen del trabajo, que no se te pare o no dures lo suficiente en una noche de pasión.

Mujeres

Prefieres a las Bellas, famosas y con dinero, a tu novia de cinco años con la que aún no decides casarte, tu novia de tres meses con la que finalmente te casas, tu esposa, tu suegra, tus compañeras de trabajo mayores que tú, tu cuñadita veinteañera que está que se cae de buena.

Drogas

El levantamiento de tarro, la televisión chatarra, el tequila reposado, el whiskey fino, los habanos, los autos deportivos, las citas sexuales por internet, la ropa íntima femenina.

Señales

Las “crudas” son cada vez más insoportables, tienes tus primeros cálculos en los riñones y tu colesterol está disparado. Te da por inscribirte en gimnasios, levantar pesas, hacer jogging y spinning. Pero este ímpetu no te dura más de una semana. Te da por la comida sana. Sin embargo, tus esfuerzos sucumben a tu hambre de siglos y tu barriga empieza a crecer. Le abres otro hueco al cinturón. Te empiezan a gustar las mujeres mayores que tú, es decir, eres carcachófilo.

De 40 a 50 años

¿Tienes la edad que dices tener realmente?
¿Tienes la edad que dices tener realmente?

Andas permanentemente estresado, pues sólo te quedan unos cuantos años de vida productiva y aún no has cumplido con ninguna de tus metas que te propusiste a los 20 años. Los sueños de tener un auto convertible, viajar a Europa o ensabanarte con una chica del tipo Katy Perry, tuvieron que cederle el paso a la dura realidad de viajar en microbús, de comprar un viejo vochito en que apenas caben los hijos con todo y juguetes. No soportas a tu mujer, ya convertida en una repugnante fodonga asexuada, pero no te divorcias porque no tienes dinero para mantener dos hogares. Tu vida sexual (con tu esposa) es un asco. Estás más tacaño que nunca. Husmeas a las vecinas para verles los calzones. Les das arrimones y torteas a cuanta mujer se deja en el metro.

Miedos

Que te sorprendan evadiendo impuestos, visitar al urólogo o al ortodoncista. Te aterra el noviecito con cara de depravado de tu hija de quince años que puede dejarla embarazada; que tu esposa descubra que tienes una amante (o descubrirla a ella con tu mejor amigo en pleno faje), que te dé un ataque al corazón debido al estrés que manejas últimamente.

Mujeres

Tu secretaria, tu amante, tu ex esposa, tus hijas.

Drogas

Bisoñe, Urinozinc, Lipitor, viagra. Tus deudas con el banco. La mariguana.

Señales

Empiezas a perder la memoria, estrenas tu primer diente falso, comienzas a ir a la iglesia con regularidad. Quieres tener un hijo varón para preservar el apellido. Te tiñes las canas. Las mujeres, en especial las majestuosas, están cada vez más fuera de tu alcance. Tu mujer te pone el “cuerno”.

De 50 a 60 años

Aunque estás cuesta abajo, aún crees que eres joven, sólo porque haces el ridículo saliendo a bailar en las fiestas de tus hijos con esa barriga chelera y esos bailes que estuvieron de moda hace 30 años. Has vuelto a comprar todos los discos de Daniela Romo y The Beatles e insistes en que es el mejor grupo que ha dado la humanidad. Sabes que debes hacer una dieta rigurosa, baja en grasas, pero no dejas de atracarte como un puerco. Piensas en jubilarte y te preocupa que con tu pensión no vas a poder llevar el estilo de vida que tienes, a pesar de que ganas una miseria. Quieres que tus hijos sean todo lo que tú no pudiste ser. Pero ellos sólo quieren ser distintos a ti, pues te desprecian.

Miedos

La visita al cardiólogo, la cancelación del plan de retiro, que no te alcance para pagar la cuenta de la boda de tu hija, que se enamoró de un genuino sátrapa. Esa tos del cigarrillo que no te deja dormir. Tu ex amante, ya viejona, que ha reaparecido. Que las mujeres jóvenes te vean como su papá o su abuelito; que te digan que eres un asqueroso rabo verde.

Mujeres

Las dieciochoañeras, las amigas de tus hijas, cualquier minifalda que se atraviese por tu camino. Las mujeres de alquiler.

Drogas

Pastillas para dormir y para la próstata. Los discos de boleros y la Santanera. El canal del clima. Viagra…. a veces.

Señales

Empiezas a calcular erróneamente las distancias, manejas a 20 por hora, los pelos se te salen por las orejas, andas ojeroso, cansado y sin ilusiones. Se te nota un alargamiento hacia debajo de tu nariz y no sólo duermes cada vez menos, sino que en vez de hacerlo acostado, ahora lo haces sentado. Le bajas al volumen a la música porque te parece que está altísima pero, en cambio, le subes el volumen a la tele porque no se oye. Tienes los dientes amarillentos y aliento de alcantarilla. Te encanta que te revienten las espinillas y los granos de la espalda. Todo el mundo confunde a las mujeres que salen contigo con alguna de tus hijas. Ya casi no bebes alcohol. No coges con una mujer diferente a tu esposa desde hace cinco años.

De 60 a 70 años

Estás medio resignado con lo que la vida te dio. No es hora de cambiar de planes, sino más bien de culminar lo que empezaste. Miras hacia atrás con nostalgia. Aunque sabes que las cosas no salieron como querías, te sientes orgulloso de lo poco que lograste. Haces planes para cuando te retires (ya casi), y no propiamente a una isla en el Caribe, sino en tu propio y pequeñísimo departamento de interés social, si es que a estas alturas, terminaste de pagarlo o no te lo decomisó tu ex mujer.

Miedos

Tu médico de cabecera y el vendedor de lotes en el panteón, quienes no dejan de acecharte. Al Sancho.

Mujeres

Tus nietas, las fotos de chicas desnudas que aparecen en las revistas para hombres y tu perrita faldera que se alborota con tu pierna izquierda.

Drogas

La farmacia completa.

Señales

Por fin, dejaste de visitar a tu dentista pues luces una linda dentadura postiza. También tienes una bombita que hace las veces de vejiga. Confundes el coño de tu mujer con la cortina o los cojines del sillón. A veces se te olvida que tienes picha. Cobras la pensión alimentaría universal creada por López Obrador y te dejan entrar gratis al Metro con tu credencial del INSEN. Al igual que Calderón y Peña Nieto, dices muchas pendejas.

De 70 a 100 años

Como después de los 70 todo es ganancia, empiezas a hacer lo que te viene en gana. Es poco lo que puedes hacer, pues la edad no te permite moverte demasiado. Sin embargo, vuelves a ser niño y pasas por encima de todos los principios de la sociedad. Tratas de transmitirle a tus nietos tus conocimientos de la vida, pues tus hijos ya no te “pelan”. Eres puro, inocente e inofensivo. Parece como si empezaras todo de nuevo. Nunca antes te habías sentido con más ganas de vivir. Pero ya es un poco tarde. Ya no “paragüas”.

Miedos

Dios, el cura con los santos óleos y tu propia sombra. Las mujeres.

Mujeres

Tu enfermera.

Drogas

Te han recetado de todo, pero insistes en que no necesitas nada.

Señales

Eres un cascarrabias. Vuelves a los pañales, deliras como un alucinado y usas bastón para apoyarte y darle bastonazos al que te eche el carro encima o te empuje. Las mujeres te consienten, revolotean a tu alrededor pero ni las notas (tampoco te acuerdas por qué te alocaban). Apenas puedes levantarte de tu silla de ruedas. Estás sordo y hablas a todo volumen como si nadie te escuchara. La verdad es que nadie te escucha.

Y POR HOY, MEJOR AHÍ LE DEJAMOS.

SEXOHORÓSCOPO

ARIES.- Cupido está de buenas, aprovecha. Tus granos en la cara y el desmesurado tamaño de tu huevo izquierdo han hecho que las mujeres sean casi inaccesibles para ti, pero esta semana todo puede cambiar. Explota tus dotes de grita-piropos obscenos y ya verás que la chava de tus sueños caerá en cualquier momento.

TAURO.- Mamacita, frena tus impulsos jariosos. A tu marido no le ofende que todo el tiempo traigas incrustado en el coño tu nuevo mini consolador eléctrico de diez velocidades, pero eso de ponerle un altar y cantarle melodías románticas como que ya le calienta.

GÉMINIS.- Tus mujeres ya te evaden. No les importa que huelas a caño, pero no les agrada que cuando les sacas tu monstruoso pene bruscamente de la vagina se oiga un ruido parecido al de una botella de vino espumoso cuando le quitas el corcho. No seas necio y usa lubricantes.

CÁNCER.- Nada favorable para ti en esta quincena. Y es que a todos tus amantes los has mandado al hospital con heridas de tercer grado en la espalda. Y los huevos. Está bien que seas fogosa, pero oye, ya corta tus uñas, pues sueles usarlas como garras de animal salvaje en celo. No hay que ser.

LEO.- Sufrirás cornadas de amor. Tu esposa gozará de los rápidos y eficaces servicios sexuales del maestro plomero que reparará, por fin, esa molesta fuga de agua en el lavabo del baño. Pero no te quejes, últimamente le has ignorado olímpicamente, pues te la pasas viendo fútbol y chismes en la TV.

VIRGO.- El oráculo te recomendó tratar con más esmero a tus semejantes. Pero a tu hermana ya no le está gustando que insistas en aprovechar las erecciones matutinas de su marido y quieras ordeñarle sus bolsitas de semen con la boca. Mejor espera al de la basura y evita broncas.

LIBRA.- Mi amor, no te desesperes. Tu fodonga mujer cada día se parece más al finado Keiko y huele a vómitos de recién nacido. Pero tiene algo a su favor, coge como a ti te gusta: desenfrenadamente y de a perrito. Sé feliz con lo que tienes.

ESCORPIÓN.- Princesa, tu viejo, además de pito fácil, ronca, le apesta el hocico y, por la noche, se remueve entre las sábanas como un animal en el matadero. Ya no lo soportas. Pero como no quieres abandonarlo, por lo menos cambia tu asqueante rutina sexual, en una de esas reaparece la chispa del amor. Arrincónalo, de la manera más vil.

SAGITARIO.- Siempre has presumido de tener sangre de atole. Pero es preocupante que a cada rato encuentres a tu esposa chupándosela a tus dos compadres favoritos y no te conmuevas. Es su forma de llamar tu atención. ¡Ya pélala!

CAPRICORNIO.- Tu clítoris es tu máximo tesoro. Es joven, de un bello rojo púrpura, muy sensible y enorme. Pero es una desgracia que tu marido nunca te coma el coño. No lo pienses más y llama a tu tío Gianni, aquel que te hizo adicta al cunilinguleo, pues él te dará todo lo que anhelas.

ACUARIO.- Gozarás de lo lindo a partir esta quincena. Por fin, tu vieja aceptó que te pongas sus calzones, su chichero y su liguero mientras te la coges. Ya entendió que vestirte de mujer saca a flote tu esencia femenina, lo que te hace mucho más cariñoso y tierno con ella.

PISCIS.- No sientas remordimiento. Ni eres ninfómana ni desvergonzada. Es natural que aunque adores a tu marido, te encante coger con otros hombres, y si son más de tres a la vez mucho mejor. Sé discreta y podrás seguir conservando tu matrimonio y ponerle la cornamenta a tu esposo con toda serenidad. Así es, vive tranquila.

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