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martes, abril 23, 2024
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El bypass gástrico, entrevista con el Dr. López Rosales

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La obesidad ha adquirido dimensiones pandémicas en
la última década y se ha convertido en un tema prioritario para la salud, la investigación y la economía, nos comenta el Dr. Federico López Rosales especialista en cirugía de bypass gástrico en la ciudad de Mérida Yucatán. México.

De los diversos tipos de intervenciones que se pueden realizar para tratar quirúrgicamente la obesidad: la restrictiva, en la que se reduce la capacidad del estómago; la malabsortiva, con la que se evita la absorción de parte de los alimentos ingeridos, y la mixta, que es una combinación de ambas ¿cuál es la más utilizada y por qué?

La restrictiva y la mixta. La malabsortiva pura casi no se realiza. En medicina, todas las técnicas que se utilizan tienen sus ventajas y todas tienen sus limitaciones. En este caso las técnicas restrictivas tienen la ventaja de que son más sencillas, menos traumáticas, más reversibles; por el contrario, las técnicas mixtas –las que tienen cierto componente restrictivo y cierto de malabsortivo– son técnicas más complejas pero, a cambio, ofrecen más garantías, o más ayuda, a la hora de vencer la obesidad.

Antes de extenderme más convendría explicar lo que significa restrictivo y lo que significa malabsortivo. Con la técnica malabsortiva se modifica la absorción de los alimentos. Aunque ya no se utilizan las técnicas malabsortivas puras. Una de las técnicas más utilizadas hoy día, el ByPass gástrico, tiene cierto componente malabsortivo, pero muy controlado. Malabsorción es un nombre que a mí no me gusta; en el fondo lo que se hace es modificar la absorción, limitándola, y esto se consigue haciendo el intestino más corto. En el bypass gástrico por una parte hacemos el estómago más pequeño –lo que es una técnica restrictiva– y, además, nos saltamos la primera parte del intestino. El intestino tiene entre ocho y nueve metros de longitud, y nos saltamos los 50 o 60 primeros centímetros, de manera que la malabsorción es muy relativa. Esta maniobra que permite saltarse este primer tramo de intestino, tiene un efecto aditivo o superior sobre el control de la diabetes, o más potenciado.

 

Hace unos años se sopesaba cuidadosamente el riesgo-beneficio de una intervención quirúrgica para combatir la obesidad, porque los índices de morbilidad y mortalidad tras esta cirugía eran elevados. ¿Han disminuido los riesgos en la actualidad?

Muchísimo, como todo en cirugía y en medicina en general. La tecnología y la experiencia nos han llevado a cifras de seguridad y de eficacia máximas, es decir, que hay un 99% de garantías. Ya no hacemos esas grandes incisiones. Hoy en día, cuando hablamos de cirugía de la obesidad, ya no es la imagen que tiene la gente de una persona vestida de verde abriendo y manipulando con sus manos en la cavidad abdominal de un paciente, sino que vemos a una persona manejando una videoconsola, y a unos metros hay un robot con brazos mecánicos, que coloca nanocámaras a través de pequeños orificios del paciente, y lo que registran se transmite a un monitor de alta definición en tres dimensiones, lo que permite navegar dentro de la cavidad abdominal de este paciente de una forma virtual.

En todas las intervenciones existe un riesgo, pero de lo que se trata es de que el riesgo que asumamos sea inferior a las ventajas que nos pueda ofrecer, y lo que sí que tiene un riesgo –y un riesgo muy importante– son la obesidad y la diabetes.

¿En algún tipo de paciente estaría especialmente desaconsejada este tipo de cirugía?

En principio no. Lo que ocurre es que hay personas que ya no se pueden beneficiar de la cirugía, porque son pacientes que presentan otras patologías que complican la intervención y que no se le pueden curar. Pero yo diría todo lo contrario, no esperemos al final cuando ya el paciente está muy tocado, cuando se trata de obesos supermórbidos, con una diabetes descontrolada, para intentar buscar solución a la obesidad, porque ahí los resultados van a ser mucho más limitados.

Una persona que vea que tiene, o puede llegar a tener, un problema de obesidad que no puede controlar con la dieta, debe ponerse cuanto antes en manos de profesionales con experiencia para que, tras una buena información, el médico y el paciente decidan el tratamiento más adecuado en su caso.

Después de la cirugía ¿qué pautas deben seguir los pacientes para conseguir el objetivo de reducción de peso?

Ahora la reducción del estómago se realiza poniendo una banda, o haciendo pliegues de la bolsa gástrica, para reducirlo de tamaño sin necesidad de cortar. Al principio, evidentemente, hay que hacer un rodaje. El paciente tiene un nuevo estómago, que tiene que cuidar. En una unidad seria de tratamiento de la obesidad, además del cirujano, hay dietistas, endocrinólogos, personal cualificado que va guiando al paciente. Se empieza con una alimentación a base de batidos y, a las dos o tres semanas, se van incorporando el resto de los alimentos, primero empezando por los más blandos, tipo tortilla a la francesa, puntas de espárragos, gambas a la plancha… para después empezar a comer absolutamente de todo, como cualquier persona normal. Lo que sí notará esa persona es que ya no va a tener esa ansiedad, que el cuerpo no le va a pedir tanto alimento, y que con muy poca cantidad se va a sentir saciado.

Los dietistas le darán al paciente una serie de consejos sobre cómo debe ser una alimentación sana, aunque esto es algo que casi todo el mundo ya ha escuchado más de mil veces, una dieta variada, que contenga proteínas, hidratos de carbono y grasas, pero todo en una proporción equilibrada. Damos algún suplemento vitamínico, eso sí, sobre todo durante la fase de pérdida de peso. El control sobre la dieta es bueno, tanto en nuestros pacientes, como en cualquier persona que quiera estar sana.

Muchas personas con sobrepeso se decantan por el balón intragástrico porque es un método poco invasivo y con menos complicaciones asociadas, pero hay que extraer el dispositivo al cabo de unos meses. ¿No vuelven a engordar entonces los pacientes tratados con este sistema?

Creo que se ha abusado mucho del balón intragástrico. Es una técnica fácil de vender. Es poco traumática, eso es verdad, y se puede realizar con sedación, ni siquiera hace falta anestesia, pero luego los resultados van a ser temporales, y eso la gente lo ha de tener muy claro, porque en medicina, como en todo, hay gente seria y gente que no lo es tanto. El balón intragástrico puede ser útil, por ejemplo, para conseguir pérdidas de peso y colocar a pacientes de riesgo en una situación mejor para luego plantear un tratamiento más definitivo. Ahora, plantearse el balón intragástrico como una técnica con la que ya, y sólo con ella, vas a solucionar la obesidad de forma indefinida, yo creo que es ser demasiado optimista.

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