A más de un año de que inicie formalmente el proceso electoral por la alcaldía de Mérida, las señales políticas ya son claras: la contienda interna por encabezar la alianza Morena–PT–PVEM está en marcha y tiene, desde hace tiempo, un protagonista principal. Se trata del senador Jorge Carlos Ramírez Marín, quien hoy se perfila como la carta más sólida y competitiva del bloque oficialista para disputar el principal bastión panista del estado.
De acuerdo con las tendencias actuales a enero de 2026, Ramírez Marín lidera las preferencias con un 19.47%, una ventaja que no es coyuntural ni reciente. Su posicionamiento responde a una combinación de factores: alto nivel de conocimiento ciudadano, trayectoria política de largo aliento, estructura territorial propia y una presencia constante en la agenda pública estatal y nacional. En un escenario donde Morena y sus aliados buscan un perfil capaz de competir con fuerza real en Mérida, su nombre aparece desde hace meses como el punto de convergencia natural.
El segundo lugar lo ocupa Rommel Pacheco, con el 15.93%, quien representa el perfil mediático de la alianza. Su paso por el deporte de alto rendimiento y su incursión política reciente le han permitido mantener visibilidad, particularmente en sectores jóvenes y urbanos. Sin embargo, su principal desafío sigue siendo la construcción de estructura política propia y la transición del reconocimiento público al respaldo electoral efectivo en una ciudad con alta exigencia administrativa y política como Mérida.
En tercer sitio aparece la senadora Verónica Camino Farjat, con el 14.16%, una figura con base territorial, experiencia legislativa y conocimiento del aparato partidista. Su fortaleza radica en el trabajo orgánico y en su cercanía con sectores sociales, aunque su reto es ampliar su posicionamiento fuera de los círculos partidarios y elevar su nivel de conocimiento en el electorado general de la capital.
Más abajo en la medición se encuentran Samuel Lizama, con el 6.73%, y Emilio Barrera, con el 5.14%, perfiles que, aunque forman parte del ecosistema político de la 4T en Yucatán, hoy aparecen más como actores de acompañamiento o piezas estratégicas en la negociación interna que como aspirantes con posibilidades reales de encabezar la candidatura en un escenario competitivo.
En este contexto, el liderazgo de Ramírez Marín no solo se explica por los números. Su actual posición como senador y vicepresidente del Senado le otorga una plataforma nacional que ha sabido capitalizar para mantener vigencia local, gestionar recursos y posicionar temas de interés para Yucatán. Además, su pertenencia al PVEM cobra especial relevancia en una alianza donde este partido ha incrementado su peso específico y capacidad de negociación dentro del bloque gobernante.
Para Morena y sus aliados, el reto en Mérida es claro: postular a un perfil que combine experiencia, capacidad de operación política y competitividad frente a un PAN que aún conserva una base sólida en la capital. Bajo esa lógica, y con los datos actuales sobre la mesa, Jorge Carlos Ramírez Marín no solo encabeza las preferencias, sino que se mantiene, desde hace tiempo, como la opción más fuerte y natural para liderar el proyecto de la 4T rumbo a 2027.
Aunque los tiempos oficiales aún están lejos, la política no espera. Y en Mérida, la carrera ya tiene puntero.

